El Mediterráneo bajo la superficie: snorkel en las aguas de Port d'Andratx
Hay un momento, nada más sumergir la cara con las gafas puestas, en que el mundo cambia de escala, de color y de textura. El rumor de la superficie desaparece y aparece otro paisaje: rocas cubiertas de algas, bancos de peces plateados que se mueven al unísono, y ese verde azulado tan característico de las praderas que tapizan el fondo del mar. En el suroeste de Mallorca, hacer snorkel no requiere ni barco ni equipo especializado: basta con máscara, tubo, aletas y una de las calas que rodean Port d'Andratx.
Un fondo marino que se cuida solo
La razón por la que estas aguas son tan transparentes tiene nombre científico: Posidonia oceanica, la planta marina endémica del Mediterráneo cuyas praderas están incluidas en la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Serra de Tramuntana y en la reserva marina de la Isla Dragonera. Sus praderas oxigenan el agua, frenan la erosión de la costa y sirven de refugio a una comunidad completa de vida: sargos, doradas, serranos, meros juveniles y algún pulpo escondido entre las piedras. Nadar sobre ellas es entrar, sin botella ni curso de buceo, en uno de los ecosistemas mejor conservados de la isla. Eso sí, conviene hacerlo siempre por encima, sin pisarlas ni arrancarlas: su recuperación es lentísima.
Cala Llamp, el clásico a un paso del puerto
La más cercana a La Pérgola es también una de las más agradecidas para el snorkel. Sus plataformas de roca lisa bajan hasta un agua transparente donde no hace falta alejarse mucho para encontrar vida: pequeños bancos de peces se mueven entre las grietas de la roca, y la claridad permite ver el fondo incluso a varios metros de profundidad. Como es una cala conocida que recibe barcos durante el día, la mejor hora para explorarla con calma —y ver algo más que aletas ajenas— es a primera hora de la mañana.
Hacia Sant Elm: Cala en Basset y Cala s'Algar
Siguiendo la costa hacia el oeste, en dirección a Sant Elm, el paisaje submarino gana en variedad. Cala en Basset, a la que se llega tras un paseo de veinte o treinta minutos entre pinos, ofrece un fondo de grandes rocas frente a la silueta de Sa Dragonera, ideal para explorar sin prisa. Muy cerca, Cala s'Algar esconde una losa de piedra pulida y un fondo de algas donde la actividad de doradas y serranos es prácticamente constante. Ambas calas quedan a un paso de Sant Elm, un buen punto para completar la jornada con un paseo por el pueblo antes de volver.
Camp de Mar, snorkel con comodidades
Para quien prefiera menos caminata y más servicios, Camp de Mar combina arena fina, aguas tranquilas gracias a su bahía resguardada, y zonas rocosas en los extremos donde el snorkel también funciona bien, especialmente cerca del islote frente a la playa.
Antes de tirarse al agua
Unas gafas bien ajustadas, un tubo simple y unas aletas cortas son suficientes; no hace falta más equipo. Conviene entrar y salir del agua por zonas de roca o arena sin pisar la posidonia, llevar calzado de baño en los tramos de piedra y elegir las horas de menos oleaje —normalmente la mañana— para que la visibilidad sea máxima. Quien quiera ir más allá de la superficie y bajar de verdad a los fondos del suroeste puede leer nuestro artículo sobre experiencias de buceo en Mallorca; y quien prefiera moverse por la costa antes de meterse en el agua, combinar el snorkel con un kayak o un paddle surf es una forma estupenda de encadenar varias calas en una sola mañana.
La vuelta a La Pérgola
El mejor final para una mañana de snorkel es siempre el mismo: una ducha para quitarse la sal, una toalla seca y la certeza de haber visto, aunque solo fuera durante una hora, un trozo de Mediterráneo que la mayoría de bañistas ni siquiera imagina que existe bajo sus pies. Desde La Pérgola, todas estas calas quedan a pocos minutos, listas para la próxima inmersión.
