Atardeceres y miradores del suroeste: el Faro de Cap de sa Mola y otros rincones
En junio, los días se estiran y el suroeste de Mallorca guarda lo mejor para el final de la tarde. Cuando el sol empieza a bajar sobre el mar, el cielo se tiñe de naranjas y rosas, y los acantilados de Andratx se convierten en balcones privilegiados sobre el Mediterráneo. Si te alojas con nosotros en Port d'Andratx, tienes algunos de los mejores miradores de la isla a pocos minutos. Te contamos dónde ver caer el sol y cómo enlazarlo con un plan de tarde-noche perfecto.
El Faro de Cap de sa Mola, el gran balcón sobre el mar
Es la cita obligada. El Faro de Sa Mola se alza sobre un acantilado a 128 metros de altura, en el cabo que cierra la entrada del puerto. Inaugurado en 1974, con su torre de franjas blancas y negras, fue uno de los últimos faros que se construyeron en Mallorca. Desde aquí la vista se abre en panorámica: al sur, el Cap des Llamp y la silueta de la isla del Toro; al frente, el horizonte infinito donde el sol se hunde poco a poco.
Llegar es sencillo. A pocos minutos en coche desde Port d'Andratx, una carretera atraviesa la urbanización de la Mola hasta las inmediaciones del faro. El aparcamiento es limitado, así que conviene subir con tiempo, sobre todo en verano. Quien prefiera caminar puede hacerlo entre pinos, descubriendo de paso la Torre de Sant Carles, antigua torre de defensa frente a los corsarios, y algún vestigio militar que asoma junto al sendero. En junio, el sol se oculta alrededor de las 21:15 h: ese es el momento de reservar un hueco con vistas.
La carretera de Sant Elm: miradores con la Dragonera de fondo
Si quieres alargar el paseo, la carretera que cruza s'Arracó camino de Sant Elm regala otra colección de miradores. A medida que se desciende hacia la costa, la silueta de la isla de Sa Dragonera aparece recortada sobre el agua, y al atardecer el sol parece esconderse justo detrás de ella. Es una de las estampas más fotografiadas de la zona y cambia por completo según la hora y la estación.
Los más aventureros pueden acercarse al entorno de Cala en Basset o iniciar la subida hacia Sa Trapa, donde la recompensa es una vista elevada del canal de la Dragonera. No hace falta llegar tan lejos: basta con detenerse en uno de los apartaderos de la carretera para tener el espectáculo asegurado.
Sin alejarte: el puerto y el dique exterior
A veces el mejor mirador está a la vuelta de la esquina. El faro del dique exterior del puerto, inaugurado en 1902, es el más accesible de todos: un paseo tranquilo por el Paseo Marítimo y ya estás frente al mar, viendo cómo el agua del puerto deportivo recoge los últimos reflejos dorados. Es la opción ideal para una tarde sin planes, terminando en una de las terrazas frente al mar con una copa en la mano.
El plan tarde-noche: sundowner, paseo y cena con vistas
El secreto está en encadenar los momentos. Empieza con un sundowner —ese aperitivo al atardecer que invita a brindar mientras el cielo cambia de color— en una terraza del puerto o en la azotea del hotel. Después, un paseo relajado por el Paseo Marítimo, entre boutiques y aroma a mar, hasta dar con el restaurante perfecto para una cena mediterránea sin prisa.
Y si quieres vivir la puesta de sol desde otra perspectiva, nada como una salida en barco al atardecer: navegar frente a la costa de Andratx con la luz dorada de fondo es una experiencia difícil de olvidar, y desde el hotel podemos ayudarte a organizarla con nuestro servicio náutico de grupo, Mon Sports.
En junio, el suroeste de Mallorca atardece despacio. Aprovéchalo: deja el coche aparcado, busca tu mirador favorito y deja que el día se apague sobre el mar. Te esperamos en La Pérgola para vivirlo.
