El tiempo en Mallorca en otoño y qué llevar en la maleta
Hay una maleta que solo tiene sentido en otoño. Lleva el bañador al lado de un jersey fino. Lleva sandalias y zapatillas de senderismo. Y lleva el protector solar junto a un cortavientos. Es la maleta de una estación que no ha decidido del todo despedirse del verano, y precisamente por eso es la mejor época para descubrir el suroeste de Mallorca con calma.
Un otoño que se vive por capas
El otoño mallorquín es luminoso y templado, y cambia poco a poco. En septiembre los días rozan todavía los 28 °C. En octubre se asientan en torno a los 24 °C y en noviembre bajan a unos 19 °C, según los valores climatológicos de AEMET. Las noches refrescan antes que los días, y el sol sigue presente casi todas las jornadas.
La clave para disfrutarlo está en pensar la maleta como se vive aquí un día de otoño: por momentos.
La mañana: cala, sal y sol tibio
El día empieza en el agua. Después de todo un verano acumulando calor, el Mediterráneo sigue invitando al baño hasta bien entrado el otoño, como te contamos en El segundo verano del mar. Camp de Mar y Sant Elm recuperan su ritmo tranquilo. Hay sitio para extender la toalla sin madrugar.
Para estas mañanas necesitas poco: bañador, toalla de playa, gafas de sol y protector solar. El calor afloja, pero el sol de mediodía sigue siendo intenso. Una camisa de lino o un vestido fresco para el camino de vuelta, y listo.
El mediodía: senderos y miradores
El otoño es la estación de la Tramuntana. El aire está limpio, la luz es más suave y caminar ya no es una prueba de resistencia. Si te tienta alguna de las mejores excursiones por la Serra de Tramuntana, mete en la maleta calzado cerrado con buena suela y una mochila pequeña.
Arriba sopla más el viento y la temperatura baja unos grados. Un cortavientos plegable es el mejor aliado. Sirve en la cima de un mirador y en una travesía hasta Sa Dragonera, justo cuando las aves migratorias llenan su cielo.
La tarde: el puerto con jersey
Cuando el sol empieza a caer, Port d'Andratx cambia de color. Las fachadas se vuelven doradas, los barcos se recogen y las terrazas del paseo se llenan de conversaciones sin prisa. Es el momento del pantalón largo y el jersey fino, que pasan de la maleta a los hombros en cuanto llega la brisa del mar.
En octubre basta con una capa ligera. En noviembre, una chaqueta de entretiempo te permitirá alargar la sobremesa al aire libre. Esa es la gracia del otoño aquí: cenar fuera sigue siendo un plan perfecto.
Los días grises también cuentan
El otoño trae algún día de lluvia, normalmente breve y concentrado en pocas horas. Lejos de estropear el viaje, abre otros planes. Puedes pasar una mañana entre exposiciones en el CCA Andratx, recorrer las propuestas de qué hacer en Mallorca cuando llueve o simplemente cambiar la cala por nuestro spa. Si tienes una excursión en mente, echa un vistazo a los avisos de AEMET antes de salir.
Para estos días, un chubasquero con capucha resuelve más que un paraguas.
Lo que puedes dejar en casa
El abrigo de invierno, las botas pesadas y la bufanda gruesa se quedan en el armario, al menos hasta finales de noviembre. El otoño en Mallorca se vive con poco equipaje. Ese espacio libre en la maleta quizá vuelva lleno de almendras, aceite o alguna pieza de artesanía del mercado.
Tu base para el otoño en el suroeste
Con el puerto a 700 metros y las calas del suroeste a un paso, cada día puede empezar en el mar y terminar en una terraza. Nuestras habitaciones te esperan después de cada plan. Y el equipo, a través de nuestros servicios, te ayudará a elegir la cala, el sendero o el rincón que mejor encaje con el cielo de cada mañana. Si ya estás pensando en tu escapada, contacta con nosotros.
