La Mare de Déu de la Trapa: la tradición que cierra el verano en s'Arracó
Tierra adentro, más allá de s'Arracó, el verano en Andratx no termina con un adiós cualquiera. Termina con una procesión. Cada 8 de septiembre, el pueblo se viste de fiesta para acompañar a la Mare de Déu de la Trapa por sus calles, en el acto que cierra —según el propio Ayuntamiento de Andratx— el calendario de fiestas patronales de todo el municipio. Es una tradición que muy pocos visitantes llegan a presenciar, y que empieza mucho antes de esa noche de septiembre: en un valle escondido de la Serra de Tramuntana.
Un valle con nombre de monjes
En 1810, huyendo de la Revolución Francesa, una comunidad de monjes trapenses llegó a Mallorca. El canónigo Pere Roig les cedió un terreno en lo que entonces se conocía como el Valle de Sant Josep de s'Arracó. Los monjes, que habían hecho voto de silencio, transformaron aquel paraje en un pequeño vergel: construyeron bancales de piedra seca y minas de captación de agua, y levantaron un monasterio del que hoy solo quedan ruinas. Solo el "fraile del pan", encargado de pedir limosna, mantenía contacto con el exterior desde una cabaña junto a Cala Sanutges.
La orden se disolvió pocos años después, y la finca —de unas 81 hectáreas— pasó por manos privadas hasta caer en el abandono a mediados del siglo XX. Frente a la amenaza de urbanización, el grupo ecologista GOB se movilizó para proteger el terreno, que hoy es Paraje Natural, Zona de Especial Conservación y parte de la Serra de Tramuntana, Patrimonio de la Humanidad. Quien complete la caminata hasta el mirador de La Trapa —accesible desde Sant Elm, con un desnivel moderado pero constante— encuentra una de las vistas más celebradas del suroeste: la silueta de Sa Dragonera, recortada sobre el mar como un dragón dormido.
La procesión que cierra el verano
De ese valle, y de la devoción que allí arraigó, nace el nombre de la Mare de Déu de la Trapa, patrona de las fiestas de s'Arracó junto a Sant Agustí. Durante varias semanas de finales de verano, el pueblo celebra misas solemnes, juegos populares y actuaciones de baile tradicional, hasta llegar al acto más esperado: la tarde del 8 de septiembre, cuando la imagen de la Mare de Déu recorre las calles en procesión. Es uno de los momentos más queridos por los raconers —como se conoce a los vecinos de s'Arracó— y, para el resto del municipio, la señal de que el verano festivo mallorquín ha llegado a su fin.
s'Arracó, el pueblo que mira a la montaña
A diferencia del casco antiguo de Andratx, con su iglesia del siglo XIII y su ajetreo comercial, s'Arracó tiene otro ritmo: el de un núcleo pequeño, agrícola, recostado contra la Tramuntana y a un paso de Sant Elm y de la propia La Trapa. Pasear por sus calles fuera de fiestas es encontrarse con la Mallorca menos fotografiada: casas de piedra, huertos y la sensación de estar mucho más lejos del mar de lo que en realidad se está, aunque la costa quede a apenas unos minutos.
Una tarde distinta, a un trayecto corto de casa
Combinar la caminata hasta La Trapa con una tarde en s'Arracó —y, si las fechas coinciden, con la procesión del 8 de septiembre— es una manera de conocer una cara de Andratx que casi nadie incluye en su itinerario. Apenas se necesitan unos minutos en coche desde nuestro aparthotel para llegar hasta allí. Y después de la caminata y del pueblo, nuestras habitaciones esperan para descansar, mientras nuestro equipo estará encantado de ayudarte a organizar la ruta a través de nuestros servicios. Contacta con nosotros si quieres que te ayudemos a planificar la visita.
