Sabores de la tierra: aceite, almendra y vino en la mesa de verano
Hay veranos que se recuerdan por el sabor. En el suroeste de Mallorca, la mesa de verano tiene tres protagonistas que llevan siglos definiendo el paisaje y la despensa de la isla: el aceite de oliva, la almendra y el vino. No son ingredientes de paso, sino el resultado de una tierra seca, calcárea y luminosa que obliga a los cultivos a concentrar todo su carácter en poco fruto. El resultado es una gastronomía que sabe a lugar.
Oli de Mallorca: el aceite de oliva virgen extra del suroeste
El aceite es quizás el más antiguo de los tres. Los olivos centenarios que rodean Port d'Andratx —muchos de ellos con más de quinientos años— producen una aceituna escasa pero intensa, que da lugar al Oli de Mallorca, denominación de origen desde 2002 y elaborada con variedades autóctonas como la mallorquina, la empeltre, la arbequina y la picual. Entre octubre y noviembre, cuando arranca la recolección, varias almazaras de la isla abren sus puertas para mostrar el proceso de prensado en frío. En verano, ese mismo aceite es el hilo conductor del trempó, del pa amb oli o de un simple tomate de ramellet: pocos ingredientes, pero de una calidad que no admite atajos.
La almendra mallorquina: memoria y sabor de la isla
La almendra, por su parte, es memoria y paisaje a la vez. Mallorca reúne cerca de doscientas variedades distintas —entre ellas la desmayo, la largueta, la marcona y la jordi—, cultivadas en suelos pobres que, paradójicamente, concentran un contenido graso superior al de otras regiones productoras. El almendro florece entre enero y mediados de febrero, tiñendo de blanco los campos del interior, pero su fruto acompaña la mesa mallorquina todo el año: en la gremolada, en el gató de almendra, en salsas para pescado o simplemente tostada como aperitivo antes de cenar. Empresas como Flor d'Ametler han sabido llevar ese mismo ingrediente más allá de la cocina, convirtiendo la flor del almendro en perfume y cosmética, otra forma de entender que en Mallorca casi nada se desaprovecha.
Vino DO Binissalem: el maridaje perfecto para el verano
Y luego está el vino. La Denominación de Origen Binissalem, la primera de Baleares, reconocida en 1991, se apoya en variedades autóctonas como la manto negro y la callet para los tintos, y en el moll o prensal blanc para los blancos y espumosos. Son vinos de carácter mediterráneo, pensados para acompañar precisamente estos productos de la tierra: un tinto joven con un arroz de matanzas, un blanco fresco con pescado de la bahía, o una copa en una terraza frente al mar mientras cae la tarde.
Lo interesante de estos tres productos es que rara vez aparecen por separado. En cualquier mesa mallorquina de verano, el aceite baña el pan, la almendra corona el postre y el vino acompaña el conjunto. Es una manera de comer que no distingue entre lujo y sencillez, sino que confía en la calidad de lo local.
Dónde disfrutar de estos sabores en Port d'Andratx
En La Pérgola creemos que conocer estos sabores forma parte de la experiencia de viajar a Mallorca. Si después de un día de playa en Camp de Mar o Sant Elm buscas dónde probarlos, el Paseo Marítimo de Port d'Andratx, a solo 700 metros del hotel, reúne varias terrazas donde degustar la gastronomía mediterránea con vistas al puerto. Y si prefieres quedarte cerca, nuestro servicio de restauración recupera muchos de estos productos de temporada en su carta. Puedes completar la jornada con una sesión relajante en nuestro spa o descubrir más sobre la gastronomía local en nuestro artículo sobre los sabores de verano en Mallorca.
Reserva tu estancia en nuestras habitaciones y deja que el aceite, la almendra y el vino de esta tierra formen parte de tus vacaciones.
