
Una aventura con niños: la Reserva del Galatzó
Hay un lugar en Mallorca donde es posible ver osos pardos, emús, burros salvajes, cabras, avestruces, martas, gamos, jinetas, pavos reales, ocas y un amplio número de patos. No viven en jaulas -bueno, la familia de osos tiene un recinto enrejado- pero tampoco en plena naturaleza, aunque gozan de una libertad que no podrían disfrutar en otro lugar y, en su inmensa mayoría, han sido rescatados de un pasado que no merecían.
Es un entorno de exuberante belleza, vegetación casi salvaje y con dos atractivos más: cuevas y cascadas. La reserva del Galatzó, conocida como Reserva Park, se ha convertido en un referente para pasar un día de aventuras y emociones con niños, pero en el que los que dejaron de serlo hace tiempo, también lo pasan estupendamente.
La Reserva cuenta con una superficie de dos millones y medio de metros cuadrados y su construcción data del año 1986. El Consell Insular de Mallorca aprobó el espacio como de utilidad pública e interés social el 3 de agosto de 1992. Como tal fue inaugurada en noviembre de ese mismo año.
La Reserva del Galatzó
El monte Galatzó fue escondite, durante un tiempo, del temido Comte Mal, cuya leyenda desgranábamos aquí. Historias más amables conducen a los visitantes al pie del Puig que además de morada del cruel conde, fue escondrijo de los últimos musulmanes supervivientes de la conquista cristiana.
Hoy en día es un lugar en el que disfrutar de una vegetación única, con un paisaje abrupto que nace y crece como puede desde los 200 metros de altura sobre el nivel del mar, hasta los 1026 de la cima. Los amantes de la botánica pueden obtener un catálogo con todas las especies autóctonas de interés, que se vende en la entrada.
El recorrido dura aproximadamente una hora, tiene una distancia de tres kilómetros y medios, y discurre por antiguos caminos de carboneros. Es una excursión corta, muy sencilla y con pasos habilitados para los más pequeños. A pesar de ello, es recomendable ir con ropa y calzado cómodos.
Actividades y aventura en la Reserva Park
El recorrido por la reserva es una maravilla. Alterna espacios en los que observar a los animales, con zonas con cascadas y pozas, alguna pequeña subida, muchas bajadas y una vegetación espectacular.
Además, al finalizar el paseo, hay una zona de mesas y barbacoas donde comer y reponer las fuerzas, y disfrutar de la exhibición de aves rapaces que es todo un espectáculo.
Pero, además, aquí podréis encontrar la tirolina más larga del mundo, en la que poner a prueba el ansia de aventuras y la adrenalina. La atracción en cuestión forma parte del circuito de tirolinas, apto para casi todas las edades. También se puede disfrutar del circuito de puentes, que es un poco más corto pero que los que padecen vértigo pueden recorrer con calma, pues está a mucha menor altura que el primero.
Otro de los alicientes de la Reserva son sus pozas y piscinas semi naturales en las que, cuando hace buen tiempo, es posible tomar un baño. Toda una experiencia que vivir en medio del corazón de la sierra de Tramontana.