
Descubriendo Escorca
El municipio de Escorca esconde entre sus coordenadas algunos de los tesoros más preciados de nuestra isla. Tesoros que hablan del mar y la montaña, de la paz y el sosiego, de la calma y la fiereza del mar, de la reflexión y la aventura.
Escorca, Lluc, Cala Tuent o Sa Calobra son algunas de las joyas mallorquinas que se encuentran en la cordillera de la costa norte de la isla. Una zona de una belleza extraordinaria. Rincones y enclaves para todos los paladares.
Por ejemplo, una de las joyas de la corona es la desembocadura del Torrent de Pareis que nace en las montañas de Lluc y corre hasta el mar entre canales hechos de piedra y erosión hasta llegar a Sa Calobra.
O el Gorg Blau, un embalse artificial en el corazón de la Sierra de Tramuntana al que se accede después derecorrerkilómetros a través de una serpenteante carretera hasta que, de repente, nos topamos con un imponente lago de aguas azules y sosegadas.
Y, cómo no, Lluc, que significa ‘bosque sagrado’ según su etimología, y se ha convertido en el lugar de peregrinación por excelencia en Mallorca y enclave en el que venerar a la Verge de Lluc, la Moreneta. 525 metros de altitud, espiritualidad y belleza.
Algunos de los picos más altos de Mallorca, el Puig Major, el Puig Massanella, Puig Tomir o Puig Roig, se encuentran en este municipio.
Escorca es ideal para los días de verano pero, en nuestra opinión, gana en autenticidad y magia durante los meses de invierno. Con el frío llega una calma especial. La Tramuntana nevada, el silencio, la montaña y el mar como únicos testigos de la relación entre naturaleza y hombre.
Entre sus montañas los paisajes se vuelven grandiosos. Los viejos caminos, salpicados de encinares, fuentes y rincones, hacen que este municipio poco habitado sea una de las zonas más increíbles de la isla.
Desde La Pérgola os animamos a perderos entre sus recodos y a disfrutar de una Mallorca diferente.